miércoles, 4 de julio de 2012

MUSEO ALABADO

CASA DEL ALABADO
  MUSEO DE ARTE PRECOLOMBINA


Cultura Chorrera

Entre los años 950 y 350 ANE., los pueblos Chorrera ocuparon la Costa del Ecuador y se extendieron dentro del territorio, a lo largo de las costas del río Guayas y sus ríos tributarios.
Los arqueólogos han identificado restos de esta cultura en el sitio Chorrera, en la provincia del Guayas, y en la población de Salango, en la provincia de Manabí.
El bosque húmedo tropical en el que habitaron les proporcionó los recursos naturales necesarios para desarrollar una intensa actividad agrícola y pesquera. Un gran número de personas dedicó su tiempo al cultivo de maíz, zapallo, yuca, tomate y fréjol.
Su dedicación los condujo a la implementación de una nueva tecnología agrícola: el uso decamellones cerca de los ríos en zonas que se inundaban con gran facilidad. Los camellones o campos elevados de cultivo son acumulaciones de tierra entre las cuales se construyen canales de agua que a su vez sirven como criaderos de peces.
Los Chorrera se inspiraron en las formas de la naturaleza y, especialmente, en la cantidad de productos que cultivaban, para la creación de vasijas, botellas rituales, platos, silbatos, flautas, sellos y figurines huecos cada vez más finos y livianos, más pulidos e iridiscentes, más coloridos, elaborados y complejos.
El período en el que estos pueblos se desarrollaron fue de gran comunicación e intercambio entre regiones. Los ríos tributarios del río Guayas les sirvieron como vía principal de comunicación con sus vecinos. Entre sus principales actividades comerciales figura el intercambio de productos agrícolas por piedras, como el cristal de roca y la obsidiana, útiles para la elaboración de adornos y objetos de poder


Figura Humana

Casa del Alabado. Museo de Arte Precolombino. Quito.Ecuador


Las formas en su clasicismo pierden humanidad. El hombre se convierte en mito, en leyenda de los suyos. El tocado es representación del equilibrio. Cabeza de figura antropomorfa con orejeras circulares, identificada en el período de transición Chorrera.
La representación humana se encuentra presente en gran variedad de figurillas, algunas de las cuales llegan hasta los 40 cm. de alto, trabajadas mediante la unión de dos mitades en las que generalmente la frontal era realizada en un molde. Sus cabezas grandes presentan un tocado decorado en forma de casco, y sus rostros muestran ojos prominentes y rasgados.
Por su riquísima expresión artística -representada especialmente en su cerámica- se puede afirmar que la cultura Chorrera conforma lo más sobresaliente de la estética y el arte en el Periodo Formativo Tardío.
La vida cotidiana de los chorreranos también ha sido retratada en la cerámica, donde sacerdotes, músicos, remeros, danzantes, acróbatas, etc., han sido capturados y “casi fotografiados” en la ductilidad de la arcilla.







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